Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.
AYUDAS EXTERNAS
Debido a la propia idiosincrasia que nos ha definido durante años a los radioaficionados de este maravilloso país que es España, estamos acostumbrados a solventar nuestros propios problemas relacionados con la afición con habilidad, ingenio y poca colaboración del resto del colectivo, salvo contadas excepciones, cada uno a su aire, tanto a nivel teórico como práctico. Los reinos de taifas que se creían haberse extinguido en el sur del país hace siglos, han estado hasta hace poco más activos que nunca en muchas zonas, entre ellas EA3, aunque esto podría llegar a cambiar en cuestión de semanas. La historia pondrá a cada uno en su lugar, por muchos honores y recompensas que uno lleve en la solapa.
Que nuestro colectivo viaje solo por los caminos del destino es, en parte, culpa de nuestro propio ego, y de aquellos directivos que, ya sea a nivel local o territorial, se han desentendido de nuestra realidad social, bien sea por no tener más ambición, por no disponer de más recursos propios o por no tener el alcance de miras suficiente que se presupone para un cargo de tal calado. También el factor dedicación-tiempo ha jugado una importante baza en todo ello, pues cada vez es un recurso más escaso, en donde muchos directivos libres de cargas familiares o laborales ejercen un papel más que encomiable para mantener abierta la SL o CT de turno. Felicidades a todos ellos.
A pesar de ello, más que nunca, debemos de “buscarnos la vida” y darle a la radioafición la categoría que se le merece, posicionándola donde creemos debe de estar en los próximos años y reflejar nuestras ambiciones y deseos en conseguir para ella un futuro digno, acorde a lo que ella nos ha aportado para nuestro desarrollo como personas, compañeros de afición, padres y educadores. Nadie, de puertas hacia fuera, moverá un dedo por nosotros. Hasta ahí, todo claro.
Pero para ello, en muchas ocasiones, hace falta ayuda externa y ésta ni es fácil de conseguir y siempre, o casi siempre, debe de pagarse. De los pocos que no cobran nada por su trabajo han sido y son los miembros de Protección Civil (alías REMER) que con sus acciones en ámbitos ciclísticos-maratonianos han, están y seguirán ayudando poco a la imagen del colectivo radioaficionado que tienen el resto de españoles de ella. En este país de pandereta, subvenciones jornaleras y picaresca tributaria no hay nada peor que no cobrar por un trabajo, y sentir en tus propias carnes que el olvido del día después. ¿Voluntarios? Sí, siempre,... pero cobrando, para así dignificar tus acciones y las del colectivo, porque dinero en España proviniente de las Administraciones públicas, haylo... y mucho. Me consta que alguna “asociación de amigos” vinculada a las actividades de la REMER se ha inscrito en el Registro y tiene sus propios estatutos para poder así interaccionar con las Administraciones. ¡Ostras! A eso se llama “organización”. Pero no nos deslumbremos ante esta hazaña: ¿alguien pasa factura al ayuntamiento de turno? ¿O siguen sin cobrar un duro, walky en mano, sirena en ristre y chaleco fosforescente incluido? Se les olvidan dos cosas: las obligaciones civiles y de responsabilidad jurídica de sus miembros con respecto a los organismos a los que prestan sus servicios y las acciones que lleven a cabo hacia el resto de la sociedad, o a un tercero, léase en acto de servicio. Dudo que ello esté contemplado en otro documento interno y registrado notarialmente, para que no carezca de valor. Pero como dicen por EA3: “ja s’ho faran” (ya se apañaran”). No ocurre nada hasta que pasa.
Pero volviendo al caso que nos atañe, ¿cómo solicitar ayuda exterior? No és fácil, pero tampoco es difícil. Esta vez, como siempre ha de ser, llamando a la puerta. Existen numerosos centros de estudios sociales y económicos en nuestro país, destacando como referentes en estas materias las universidades españolas. Existen facultades y escuelas de negocio universitarias que estarían encantadas, porque ya lo hacen con otras instituciones, de recibir una o varias becas de URE para que se llevase a cabo un minucioso estudio fiscal y económico de nuestro proyecto global (porque debe de existir, ¿no?), de las actividades futuras a realizar, de detección de oportunidades, de cómo generar valor añadido, de nuestras posibilidades de promoción social y de nuestro impacto en el marco educativo español (créditos universitarios, salidas profesionales, etc), canalizadas a través de sus Departamentos, efectuados por licenciados y doctores y siendo aprobados por catedráticos de renombre.
El coste de estos estudios siempre sería inferior al estudio solicitado a una consultoría privada y, con toda seguridad, nos daría la posibilidad de conocer las últimas tendencias de gestión y una visión de cómo afrontar los retos de futuro propuestos en la AGS. Además, las marcas “URE” y “Radioafición” ya formarían parte de los fondos documentales y bibliográficos de las universidades españolas. Encima, publicidad directa. ¿Por qué no lo intentamos?
Solicitar ayuda del tipo que sea fuera de nuestro colectivo no debe de ser ningún problema ni generar traumas: el mejor médico necesita de otro para ser operado.
Saludos cordiales,
73, Jaume
EL IVA: ALGO MÁS QUE UNA CIFRA
.
¿Alguien se ha parado a pensar, y a contar, cuál es la aportación anual neta a las arcas del Estado español del conjunto de actividades que genera la radioafición en nuestro país en cuanto a IVA e impuestos indirectos se refiere y al coste del inmovilizado existente en nuestras casas y azoteas?
Ello incluye el coste de los equipos y sistemas radiantes actuales, el “turnover” de las empresas de reparación de equipos, tasas e impuestos directos municipales (por obras, arquitectos, etc) y de la Administración Central (canon), impuestos indirectos, sueldos y Seguridad Social de la plantilla de URE, del resto de radioclubs (si los tienen) y de los funcionarios de la Administración que trabajan para Telecomunicaciones en todas las provincias españolas, compra-venta de equipos, instalaciones, materiales, recambios, viajes, expediciones, congresos nacionales, ferias locales, comidas de trabajo, etc, etc, etc. Si algún día obtenemos esta cifra, seguramente dormiremos más tranquilos y la Administración, conocedora de ésta, podría ser que nos llegase a ver “con otros ojos” o, al menos, sabremos nosotros mismos dónde estamos (que hoy por hoy, ya es mucho) con respecto a otras actividades a las que el Estado sí les proporciona recursos, aunque no siempre económicos.
Un hecho a tener en cuenta es la gran afinidad de nuestros políticos por las cifras, los porcentajes y los números matemáticos. No sería lo mismo hablar únicamente de temas técnicos ante la Administración Central que recordarles al mismo tiempo nuestra “tasa de aportación” a las arcas del Estado.
Si estuviésemos clasificados como deportistas, seguramente alcanzaríamos subvenciones del Estado. Si fuéramos científicos, posiblemente cobraríamos ayudas de los planes nacionales de I+D. Si nos definimos únicamente como aficionados…
¿Alguien cree aún que no sería importante llegar a conocer esta cifra?
Saludos cordiales.
73, Jaume


